jueves, 28 de agosto de 2014

Emociones en mi cumpleaños

Hace muchos días que no sabéis de nosotros porque nos fuimos unos días a Morondava y, como ya sabéis, las comunicaciones aquí son fatales.

Por el post anterior, sabéis que mi cumpleaños ya pasó, pero no os he podido contar cómo transcurrió ese día porque fue una jornada llena de emociones. 

La primera alegría que tuvimos, fue a las cinco de la madrugada, cuando nuestro querido Sergio llegó a la casa procedente de Tsiroanomandidy. Nos sentimos felices de tenerle a nuestro lado; aquí, en nuestra casa y compartiendo cosas nuestras con él.

Nos hizo gracia que Sergio, cuando vio el desayuno, se quedó loco por lo bien que nos cuidan las hermanas.

Cuando los niños se levantaron vinieron todos a felicitarme y todos gritaron al unísono, en español: Muchas felicidades, Álvaro

Las primeras horas, estuvimos enseñándo  a Sergio las instalaciones, explicándole y mostrándole in situ en los proyectos que estamos metidos; así como, el trabajo con nuestros pequeños.

Se acercaba la hora de comer (a las 12). Antes de irnos al comedor, porque la ocasión lo merecía y porque ese día hacía un calor brutal, nos fuimos a asear un poco. Cuando estábamos en ello, vino una de las hermanas a decirnos que íbamos a comer en el colegio. Uhhhmmm, sospechamos una sorpresa. Efectivamente así fue: nos estaban esperando todos allí (niños y hermanas) para comer juntos. Habían adornado la sala con lo mejor que tenían, prepararon una comida riquísima e hicieron una fiesta llena de alegría, de autenticidad, de mucho cariño. Me sentí muuuy querido porque noté en sus ojos el amor y el mimo con que habían preparado todo.


Por favor, acordaros donde estamos y la humildad con la que se vive aquí; pero, mirar cuánto cariño hay en esos regalos, en esas mesas


Sergio, haciendo la foto y Julián y yo con Aurora y María


Agradiciendo a Aurora todo su cariño

Los niños, estuvieron bailando diferentes bailes tradicionales a lo largo de la comida. 
 De verdad, no me podía creer lo que estaba pasando. Me sentí como un REY...así lo pongo, en mayúscula, porque quiero dejarlo claro: COMO UN REY.
Me hicieron regalitos; pero, el que más me tocó mi corazón, fue la carta donde todos ellos firmaron. Buahh, ahí ya, me rompí!!!. 
Por cierto, también me tocó decir unas palabras que, la verdad, ni me acuerdo de ellas porque mi corazón y mi cabeza estaban como en éxtasis.
Ah, se me olvidaba. Las hermanas me dijeron que bailara un poco y, ya sabéis, lo poco que me cuesta a mí dame unos pasitos de baile; así que, me marqué unas cuantas salsitas y bachatas con los niños.
Después de tanta emoción, el día transcurrió tranquilamente con los niños y, al final del día, nos quedamos Sergio, Julián y yo hablando de lo humano y lo divino y compartiendo nuestras anécdotas en este maravilloso país.

Hicimos vídeos y muchas más fotos, pero la premura de tiempo y que Internet va a pedales nos impide ponerlos. Ya os lo enseñaremos en persona.


Escribiendo este post, me siento con el alma a flor de piel y, por ello, me apetece compartir la música y las emociones que me transmite Ara Malikian, a quien-como sabéis- admiro mucho...desde hace mucho tiempo.






Como nos despedimos todos los días:

Contamos con vosotros para ir cambiando esta realidad...poco a poco y, desde la humildad, hacer que el mundo evolucione a mejor y poder conseguir lo imposible.